Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
Francisco de Quevedo (1580-1645)
Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas
A una nariz
El Burro Flautista. Fábula
| Esta fabulilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora, por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. Acercose a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. | En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad. ¡Oh!, dijo el borrico: ¡Qué bien sé tocar! ¡Y dirán que es mala la música asnal! Sin reglas del arte, borriquitos hay, que una vez aciertan por casualidad. (Sin reglas del arte, el que en algo acierta, acierta por casualidad). Tomás de Iriarte |