Évora, ciudad medieval. Paseando por sus calles nos damos cuenta de que casi no ha pasado el tiempo. Sus jardines, sus palacios, sus iglesias, su catedral, son una clara muestra de su grandeza e importancia en el pasado. Estas calles, ahora llenas de turistas, siguen teniendo ese halo especial de lugar mágico, igual que el que ahora vamos a descubrir.
Entre tantos monumentos que nos encontramos por sus calles y callejas, cabe destacar un lugar impresionante, no por su tamaño o grandiosidad, sino precisamente por esa áurea que lo envuelve y que no deja impasible a nadie que en ella penetra. Se trata de la “Capela dos Ossos”, en la Iglesia de San Francisco.
Estamos a finales del siglo XVI. En este momento histórico los evorenses se enfrentan a un problema de espacio. Los cementerios de las iglesias y conventos franciscanos estaban saturados. No había sitio para seguir enterrando a la población en lugar sagrado. Pero en un momento de lucidez, a unos monjes franciscanos se les ocurrió una solución, si no definitiva, sí por lo menos temporal mientras se construían otros lugares sagrados donde poder enterrar a los vecinos de la ciudad.
Estos sabios y avispados monjes propusieron la creación de una capilla. En lugar de almacenar los huesos que iban exhumando, para hacer espacio a los fallecidos recientemente, en un osario y que terminen allí sus días, podrían servir de ejemplo, tanto a los demás religiosos como al pueblo, de que, hagas lo que hagas en esta vida, seas rico o pobre, inteligente o vulgar, terminarás como ellos. Un monumento dedicado a la fugacidad, brevedad de la vida, y a la constante presencia de la muerte entre nosotros, vulgares mortales después de todo. Decidieron que los huesos "decoraran" la capilla, llegando al extremo de cubrir por entero sus paredes y columnas. 5000 esqueletos se usaron para este propósito, resultando un ambiente siniestro, macabro y sobrecogedor, dando la impresión de encontrarse dentro de una cripta.
La capilla presenta la típica división en tres naves, una central más grande y dos laterales más pequeñas. Se levantó ocupando lo que era el antiguo dormitorio de los frailes. El espacio total cuenta con más de 18 metros de largo y 11 de ancho. Las bóvedas están pintadas con motivos alegóricos a la muerte, como no podía ser de otra forma. Frescos de calaveras y huesos enlazados entre sí bordeados por filas de calaveras crean una composición que no desentona en absoluto con el resto del decorado: calaveras, huesos, cuerpos momificados. La única luz que entra del exterior es por tres pequeñas ventanas practicadas en la pared de la izquierda.
Frente a lo que es el altar de la capilla nos encontramos la tumba del Obispo D. Jacinto Carlos Silvera, asesinado por los soldados de Napoleón durante las invasiones francesas en 1808. A la derecha tenemos un túmulo de mármol donde reposan los cuerpos de algunos de los frailes fundadores del convento franciscano.
Si las calaveras y demás huesos de la capilla no nos ha sobrecogido aún lo suficiente, en la pared de la derecha nos encontramos con algo aún más macabro. Se trata de los cuerpos momificados de dos personas, un adulto y un niño, que fueron descubiertos en unas excavaciones realizadas en la capilla en el siglo XVIII. Cuenta la leyenda que un niño, que bien podría haber sido la reencarnación del mismo Satán, maltrataba y golpeaba continuamente a su madre, todo esto con la complicidad del padre. La pobre mujer, poco antes de morir, exclamó con el último suspiro de voz que le quedaba: "Que la tierra de vuestras sepulturas no os deshaga". Padre e hijo murieron al poco tiempo. Pero la tierra donde fueron enterrados rechazó el polvo en el que se tenían que convertir ambos cuerpos, y así continúan, completos, la carne ya reseca, colgando de la Capilla Dos Ossos para toda la eternidad.
Y para que no se nos olvide, estos nuestro amigos, los sabios, inteligentes y perspicaces monjes franciscanos grabaron en piedra el aviso y la lección que nos dan los que allí yacen:
"Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos"
"Nosotros los huesos que aqui estamos por los vuestros esperamos"
En este mismo blog puedes encontrar información sobre otro monumento de Évora, uno mucho más antiguo que esta capilla, el Menhir Dos Almentres.
0 comentarios:
Publicar un comentario